“Han pasado ya 3 años desde que pasé por el programa YCL y puedo decir que es de las mejores decisiones que he tomado”
En La abolición del hombre, el escritor CS Lewis advertía contra lo que él llamaba los manipuladores. Aquellos hombres que “han sacrificado su parte de humanidad tradicional a fin de dedicarse a decidir lo que a partir de ahora ha de ser la 'Humanidad'”.
Estos manipuladores se dedicarían a imponer nuevas condiciones sobre la raza humana y “se arrogaban el derecho de decidir el nuevo origen de las cosas”.
Algo similar estamos viviendo con el auge de la digitalización, cuyo acelerado avance parece inundar el día a día del ser humano, dejándolo desorientado acerca de su propia identidad y despojándole de certezas. La conquista de la tecnología declara el fin de la inteligencia humana y reivindica la artificial, propone soluciones técnicas a conflictos eternos y ofrece el algoritmo como criterio supremo de decisión y juicio.
Sin embargo, frente al poder de los manipuladores, CS Lewis reivindicaba la capacidad de aquellos que respetan y transmiten los valores objetivos, es decir, quienes fomentan la virtud y educan a los hombres para ser verdaderamente humanos, no simplemente instrumentos de una agenda.
Y ese es precisamente el espíritu del programa Young Civil Leaders, que lleva ya varios cursos comprometido con la formación de los jóvenes como líderes de la sociedad civil y que en esta nueva edición quiere recordar que, en esta era de Inteligencia Artificial, no será la técnica la que indique el rumbo adecuado, sino las cualidades más propiamente humanas.
Lo cierto es que, a pesar de quienes afirman que se desconoce qué necesitaremos para orientar la era tecnológica, se necesita lo que se ha necesitado siempre: líderes que conozcan el mundo en el que viven, los anhelos del ser humano y cuáles son las cosas que, en un cambio de época, deben ser preservadas.
Ante la impotencia imperante que dice que los jóvenes se enfrentan a un futuro precario e incierto, la Fundación apuesta por la creación de líderes en la sociedad civil que asuman la responsabilidad de que el progreso esté al servicio del bien común.
“El programa YCL me ha ayudado a parar y comprender mejor los problemas reales de la sociedad actual. Así como a tomar un papel activo y contribuir con mis competencias para construir un mundo mejor”, asegura Blanca Ortiz, alumna de la pasada edición de YCL.
Frente a un mercado económico que ensalza el conocimiento técnico por encima de todo, Young Civic Leaders confía más en el enriquecimiento insustituible que proporcionan las relaciones humanas. Porque nunca un ser humano aprendió más que de la mano de otro ser humano.
“Es un absoluto privilegio poder disfrutar de esta ventana al mundo de las ideas, de lo inútil —el Bien, la Verdad, la Belleza—, en medio de una sociedad que gira en torno a la funcionalidad”, reivindica la alumni Almudena Calvo.
En una sociedad que ha desprovisto a los jóvenes de referentes, el programa ofrece un amplio cuerpo docente de profesionales, filósofos, escritores, artistas, activistas y pensadores que tienen en común su compromiso con transmitir a las siguientes generaciones un legado de humanismo.
“El plantel de ponentes y los temas tratados, tan pegados a la actualidad, son un mapa perfecto para entender mejor el mundo que nos rodea. Tener la oportunidad de pensar juntos sobre filosofía, política, economía con los mejores expertos de cada una de las materias es un privilegio por el que siempre estaré agradecido a la Fundación Tatiana. Han pasado ya 3 años desde que pasé por el programa YCL y puedo decir que es de las mejores decisiones que he tomado para mi formación humana”, recuerda Pablo Martín.
Con mirada crítica, pero sin pesimismo, Young Civic Leaders es la oportunidad de aprender a mirar el mundo con esperanza, explorando las posibilidades que ofrece la tecnología, pero sin dejarse tiranizar por ella. El programa propone una tradición filosófica como manera de abordar los problemas del presente y de desarrollar un criterio propio que ofrezca resistencia a los cantos de sirena del falso progreso.
“El programa te abre a nuevas perspectivas y nuevos puntos de vista sobre la realidad. Y también diría sobre todo que me ha traído una comunidad de amigos que me ha enriquecido mucho humana y cívicamente”, sostiene Peralta.
Porque YCL no termina con la clausura del curso. El último día del programa es solo la puerta de entrada a una comunidad de alumni que se acompaña en su compromiso con la sociedad civil y el bien común.