El primer retrato de Isabel II como reina y otros tesoros de una exposición inédita en el Palacio de los Golfines

“No hay nada como mirar, si queréis encontrar algo”,
escribe JRR Tolkien en El Hobbit. Y así se ha cumplido al catalogar la colección de los dibujos de la Colección Tatiana y descubrir en ella pequeño tesoro artístico.
La comisaria de la exposición, Anna Reuter, ha seleccionado casi 80 dibujos coleccionados durante el siglo XIX por Narciso de Salabert y Pinedo (1830-1885), antepasado de la fundadora Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, que serán expuestos en el Palacio de los Golfines de Abajo (Cáceres) desde el 30 de octubre de 2025 hasta el 31 de enero de 2026.
Esta colección fue reunida por el VII marqués de la Torrecilla, un antecesor directo de la creadora de la Fundación, y se conservaba principalmente en un lujoso álbum manufacturado en París.
El gusto por la colección de Narciso de Salabert y Pinedo hunde sus raíces en una larga y destacada tradición familiar. Su antecesor, el VI marqués, Manuel de Salabert y Torres (1779-1834), ya seguía la tradición de coleccionismo de la antigua nobleza española, al estilo de los Osuna, Medinaceli o Alba. Durante su vida reunió un patrimonio extraordinario: 275 pinturas, más de 4.000 estampas y una biblioteca con más de nueve mil volúmenes, sentando así las bases de un legado artístico que hoy podemos disfrutar.
Además, este legado de afición por las artes se perpetuó, pues el VIII marqués, Andrés Avelino de Salabert y Arteaga, fue un erudito y amante del arte que llegó a presidir la Sociedad Española de Amigos del Arte a partir de 1921, colaborando activamente en la primera gran exposición pública de Goya en 1900 – a la que aportó obras de su propia colección- y organizando la Exposición de Dibujos Originales de 1922, considerada como la primera antológica en la historiografía del dibujo español.
La muestra, además de reflejar los gustos del propietario, como el paisaje, las marinas, las batallas y el costumbrismo, incluye importantes hallazgos como el primer retrato conocido de la joven reina niña Isabel II y un diseño para la antigua Puerta de Alcalá de Madrid.
Aunque la mayoría de las hojas son de la época napoleónica y de la Restauración francesa —destacando, por ejemplo, el apunte de Théodore Géricault, un autor poco representado en colecciones españolas—, también se han ganado para la historia del dibujo español obras de coetáneos de Goya como José del Castillo y del primer pintor de Fernando VII e Isabel II, Vicente López.
De igual trascendencia, esta exhibición permite valorar la importancia del coleccionismo moderno y recupera obras, como las acuarelas de tipos populares de José Ribelles y la Aurora de José Elbo, que formaron parte de la seminal Exposición de Dibujos Originales de 1922.
Un recorrido temático y técnico
La muestra se organiza en cinco ámbitos, permitiendo valorar las técnicas principales del dibujo antiguo, como el lápiz negro o rojo, las aguadas con tinta ferrogálica o hollín, y la acuarela, que tuvo un gran desarrollo a partir del siglo XVIII.
Los dibujos reflejan también los gustos del propietario, explorando amplios ámbitos temáticos:
- Un siglo romántico: El núcleo del conjunto se centra en las compras del ochocientos, destacando el retrato de la Reina Isabel II, las caricaturas de marcado sentido satírico político, las marinas y tempestades (afines a la estética de lo sublime), y las escenas de costumbrismo.
- Trazas de arquitecto: Esta sección destaca proyectos arquitectónicos históricos, como el de Ardemans o el lavabo de la iglesia San Nicolás de Bilbao de Diego Martínez de Arce.
- Esplendor barroco: Incluye apuntes de la escuela italiana, como el estudio de Santiago el Mayor de Cesare Gennari, y documentos gráficos sobre la formación artística, como la copia de José del Castillo realizada en Roma.
- Mujeres pintoras: La exposición concluye con un ámbito dedicado a la mujer, incluyendo la pintora francesa Hortense Haudebourt-Lescot y María Dolores de Salabert y Torres, tía tatarabuela de Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, que fue admitida en 1815 como académica de honor y mérito por la Real Academia de Bellas Artes.
Así, esta exposición se consolida como una oportunidad única para adentrarse en la historia del dibujo, la formación de las colecciones privadas en España y la aportación cultural de una de las familias más relevantes del siglo XIX.