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Premio Patrimonio 2025 a la Fundación Tatiana: “El patrimonio solo se conserva cuando se comparte”

27 de marzo, 2026

El viernes 20 de marzo, Cáceres se convirtió en el escenario de un reconocimiento muy especial: la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno recibió el Premio Patrimonio 2025, otorgado por el Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España.

El galardón destaca su labor en la conservación del patrimonio histórico, la promoción cultural y la educación, así como su apuesta por un patrimonio vivo que genera oportunidades para nuevas generaciones.

Este reconocimiento pone en valor su compromiso con la cultura, la educación y la conservación del patrimonio histórico y artístico, así como su contribución al desarrollo social y económico de las ciudades en las que está presente.

“El patrimonio solo se conserva cuando se comparte”

La ceremonia tuvo lugar en el salón de plenos del Ayuntamiento de Cáceres, en el marco de la Asamblea General del Grupo, y reunió a alcaldes y representantes de las 15 ciudades que forman parte de la red, así como a la presidenta en funciones de la Junta de Extremadura, María Guardiola. Presidieron el acto el alcalde de Cáceres, Rafael Mateos, y el presidente del Grupo y alcalde de Segovia, José Mazarías, quienes destacaron el papel de la Fundación Tatiana en el cuidado y la difusión del patrimonio histórico.

El premio fue recogido por el presidente de la Fundación, Teodoro Sánchez-Ávila, en un acto solemne que contó con la asistencia de autoridades civiles, militares, académicas y culturales. Durante su intervención, Mateos resaltó la implicación de la Fundación en la rehabilitación de edificios históricos, la concesión de becas y ayudas educativas y el impulso a la vivienda asequible, señalando que su labor tiene alcance en ciudades como Cáceres, Córdoba, Ávila y Alcalá de Henares.

Asimismo, agradeció “la generosidad y la encomiable gestión” de la Fundación y subrayó su contribución a través de proyectos como la recuperación del Palacio de los Golfines de Abajo y su impacto social en la ciudad.

El alcalde también recordó que la ceremonia coincidía con el 40 aniversario de la declaración de Cáceres como Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y subrayó la importancia de la colaboración entre administraciones y entidades para “cuidar nuestra historia, velar por nuestro patrimonio y mimar el legado heredado”, reconociendo que, aunque no siempre es fácil, esta labor aporta una enorme satisfacción al proteger los tesoros culturales más preciados.

Durante la entrega del premio, José Mazarías destacó que la Fundación Tatiana “practica exactamente lo que predicamos: el patrimonio solo se conserva cuando se comparte, cuando se cuenta y se convierte en motivo de orgullo y curiosidad”. Mazarías subrayó el vínculo de la Fundación con ciudades patrimonio como Cáceres y Ávila, y su apuesta por un modelo de desarrollo basado en el talento local, el emprendimiento y el arraigo, recordando que las ciudades Patrimonio de la Humanidad no son museos al aire libre, sino comunidades vivas que necesitan oportunidades para sus jóvenes.

“El patrimonio solo se conserva cuando se comparte”

Además, destacó que la Fundación impulsa un modelo en el que el patrimonio se convierte en motor de oportunidades, fomentando el emprendimiento, el arraigo y el desarrollo del talento local en colaboración con las instituciones y comunidades.

Desde su constitución en 2012, la Fundación Tatiana ha trabajado para que el patrimonio histórico no sea solo un testigo del pasado, sino un recurso activo que se integre en la educación, la investigación y la vida social. En Cáceres, el Palacio de los Golfines de Abajo ha sido rehabilitado  y abierto al público, convirtiéndose en un espacio donde la historia se encuentra con la educación y la cultura.

En palabras de su presidente, Teodoro Sánchez-Ávila, la Fundación nace del legado de su fundadora, Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, quien entendió el patrimonio como una responsabilidad: no solo conservarlo, sino transmitirlo al servicio de la sociedad. “Todos tenemos un patrimonio único que podemos conservar y transmitir: la potencia de nuestra libertad”, señaló durante su intervención.

Asimismo, subrayó que la Fundación no solo gestiona bienes históricos, sino que promueve una visión en la que las decisiones presentes tienen un impacto trascendente en el futuro, poniendo el foco en la formación cívica de los jóvenes y el apoyo a la neurociencia como pilares de su acción.

Además, la Fundación ha desarrollado iniciativas de carácter social y medioambiental, integrando sus programas culturales con acciones educativas y comunitarias. Desde talleres y proyectos de divulgación hasta programas de vivienda asequible, la labor de la Fundación busca conectar la conservación del patrimonio con la vida diaria de las ciudades y sus habitantes, reforzando la relación entre historia, conocimiento y desarrollo local.

“El patrimonio solo se conserva cuando se comparte”

En este sentido, la Fundación ha impulsado proyectos concretos en distintas ciudades: en Ávila, el Programa Nacional de Emprendimiento Local ha contribuido a la creación de más de 300 pequeñas empresas; en Córdoba, la rehabilitación de una finca rústica ha permitido la formación profesional de jóvenes en el sector agropecuario; y en Cáceres, la apertura del Palacio de los Golfines de Abajo como museo y la rehabilitación de otros espacios han dinamizado la actividad cultural y turística.

Asimismo, su actividad incluye la promoción de vivienda asequible —con más de 300 viviendas construidas en El Junquillo— y la recuperación de fincas rústicas, contribuyendo tanto al desarrollo social como a la conservación del entorno natural.

La candidatura de la Fundación Tatiana fue presentada de manera conjunta por varias ciudades del Grupo y aprobada por unanimidad, reflejando el consenso sobre su relevancia y la coherencia de sus proyectos. El Premio Patrimonio 2025 reconoce no solo la restauración de edificios históricos, sino también la manera en que la Fundación los integra en la sociedad, fomentando educación, ciencia y cultura de manera sostenida.

La jornada incluyó también la celebración de la Comisión Ejecutiva del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad, previa a la Asamblea General, reforzando el papel de estas ciudades como espacios de cooperación institucional y cultural.

Este reconocimiento refuerza la misión de la Fundación Tatiana: proteger el patrimonio histórico, fomentar la educación y apoyar el desarrollo de nuevas generaciones, asegurando que el legado cultural siga siendo un recurso vivo, útil y accesible.

Tal y como subrayó su presidente durante el acto, la Fundación busca “transformar personas en ciudadanos y ciudadanos en líderes comprometidos con comunidades vivas y solidarias”, trabajando en colaboración con administraciones, entidades y sociedad civil.

En su intervención, también quiso poner en valor el papel de los ayuntamientos como ejemplo de una política entendida como vocación de servicio, y recordó que la conservación del patrimonio es una responsabilidad compartida entre instituciones públicas y sociedad civil.

La entrega del premio en Cáceres sirve como recordatorio de que el trabajo de la Fundación va más allá de la conservación; consiste en crear oportunidades, aprendizajes y experiencias que conecten pasado y futuro, contribuyendo al fortalecimiento de las ciudades y de las comunidades que habitan en ellas.

El Premio es un impulso para seguir trabajando desde el convencimiento de que el cuidado del patrimonio no sea un fin en sí mismo, sino un medio para mejorar la vida de las personas, fortalecer los lazos comunitarios y crear oportunidades reales de desarrollo local.

No hay mayor fidelidad al legado de la fundadora, Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, que seguir viviendo a la altura del reto de confiar que su patrimonio y que las cosas bien hechas pueden servir a toda la sociedad.